kontactology

Detección temprana de problemas visuales influyentes en el aprendizaje académico, ámbito laboral o actividad diaria

Early detection of visual problems, which influence academic learning, work environment or daily activity

POR: KARLA ELIZABETH PIGUAVE ANCHUNDIA ¹, KEIMY JESSENIA GILER MENÉNDEZ ², ANA MARÍA RODRÍGUEZ CEDEÑO ³, MILTON ARIEL MERA ZAMBRANO ⁴, JUAN FERNANDO GUAMBUGUETE VÁSCONEZ ⁵, ANDREA MICHELLE LOOR DELGADO ⁶, VANESSA ANDREÍNA FERNÁNDEZ ARTE AGA ⁷, YASMÍN ÁLVAREZ URIBE URIBE ⁸
Citación: Piguave Anchundia KE, Giler Menéndez KJ, Rodríguez Cedeño AM, Mera Zambrano MA, Guambuguete Vásconez JF, Loor Delgado AM, Fernández Arteaga VA. Detección temprana de problemas visuales influyentes en el aprendizaje académico, ámbito laboral o actividad diaria. Revista Kontactology. 2020; 2(1): 39-48. 

RESUMEN

La presente revisión teórica tiene como objetivo, analizar los problemas visuales influyentes en el aprendizaje académico, ámbito laboral o actividad diaria, dentro de la población de estudio, mediante una metodología descriptiva en la que se emplean datos cualitativos y cuantitativos para analizar el comportamiento y características de personas con problemas visuales, y explicar su comportamiento funcional. Para lograrlo, se empleó como instrumento una encuesta virtual aplicada a una población de 561 personas con edades en el rango de 1 a 80 años de edad, circunscribiendo la muestra dentro del rango de 10 a 25 años correspondiente al 45% de la población encuestada, en la que se detectaron síntomas prevalentes como visión doble o borrosa, cansancio, aproximación al plano de lecto escritura o inclinación de la cabeza, como problemas que adoptaron mayor significancia con el paso del tiempo. Palabras clave: Ambliopía, Detección temprana, Problemas visuales; Aprendizaje; Visión.

ABASTRACT

This article aims to analyze the detection of visual problems, which influence academic learning, work environment or daily activity, which specified characteristics of a population for the study, using the descriptive methodology where qualitative and quantitative data were taken, to thus study the behavior of people with visual problems and their characteristics, and thus be able to analyze and explain these behaviors in a reflective way. A virtual survey was used as a technique, with a population of 561 people corresponding to the ages of 1 to 80 years of age, using as a sample the ages of 10 to 25 years of age since it corresponds to 45% of the surveyed population, where it was possible to confirm the presence of symptoms such as: seeing double or blurred, tiredness, getting too close to the paper when reading or writing or tilting the head, that is, unfortunately they present or are developing a problem that may become more significant over time. KeywordsEarly Detection, Visual ProblemsLearningAmblyopiaVision. 

INTRODUCCIÓN

Aunque la visión es un sentido vital y prioritario a lo largo de todas las etapas de la vida, la planificación sanitaria excluye a menudo las necesidades de atención oftalmológica y optométrica, aún insatisfechas para las demandas poblacionales actuales, especialmente si se considera que sus deficiencias pueden afectar a todos los aspectos de la vida, haciendo que con frecuencia quienes lo padecen, sufran por no tener acceso a rehabilitación visual y a otros recursos y servicios, especialmente cuando su condición se asocia con situación de pobreza.  

Por ello resulta fundamental mantener una buena función visual -representada por la agudeza visual, campo visual, percepción cromática y sensibilidad al contraste- como condición mínima de calidad de vida para lograr objetivos básicos y cotidianos como reconocer personas, moverse en el tráfico, moverse en espacios y transporte público, bajo diversas condiciones de iluminación [1]. 

La detección temprana de problemas y patologías visuales, garantiza su manejo oportuno y un desarrollo visual óptimo que influyen significativamente en el aprendizaje de los niños, adolescentes y ámbito laboral de los adultos, toda vez que la visión es un sentido fundamental para construir capacidades de individualización, interacción social, comunicación y aprendizaje, y su afectación durante la infancia supone consecuencias sobre el desarrollo y aprendizaje, que justifica el diagnóstico precoz y la respuesta oportuna, con calidad y eficacia. 

Una condición visual común es la ambliopía u “ojo vago”, definida como una reducción unilateral o bilateral de la agudeza visual con carácter prevenible [1], causada por estimulación visual inadecuada durante el periodo de plasticidad cerebral que generalmente comienza durante la infancia, y sólo puede tratarse efectivamente durante este periodo; por otra parte, se encuentra la miopía, que según los resultados obtenidos en la encuesta se asocia con síntomas incapacitantes de diversa intensidad. 

Según estos perfiles clínicos, el estudio demuestra la importancia de la detección temprana de los problemas visuales, confiriendo un rol preponderante a los padres de familia como vigilantes de signos y síntomas de sus niños como son la visión doble o borrosa, el cansancio visual, la proximidad para realizar tareas de lecto escritura, la adopción de posiciones cefálicas compensatorias, y dolores de cabeza asociados a problemas visuales, como síntomas detectados mediante la encuesta virtual realizada, que confirman la presencia de problemas visuales frecuentemente ignorados o desatendidos por un especialista. 

DESARROLLO

El sentido de la visión representa un canal sensorial vital en lo que respecta a la autonomía y desenvolvimiento personal, toda vez que el 80% de la información obtenida del entorno para interactuar y desenvolverse en la cotidianidad, es adquirida a través de este sentido, tal como lo acotan autores como Betancour [2], quien afirma que: 

“la visión comienza a desarrollarse a partir del momento del nacimiento, puesto que dentro del claustro materno no se percibe la luz, la cual es indispensable para que se produzca el proceso bioquímico que da inicio a la misma. El desarrollo visual es un proceso de maduración altamente complejo”…  

… lo que complementan Delgado, Castañeda, Cordero y Rodríguez [3] al hacer referencia que:  

“la visión es la capacidad de percibir el entorno que rodea al individuo a través de la interpretación de los rayos de luz que inciden sobre él, más concretamente sobre los ojos. Es la habilidad sensorial más relacionada con la comunicación y la relación social. Por lo tanto, la ausencia o disminución de la función visual supone una minusvalía grave, que puede dar lugar a importantes dificultades en la capacidad de aprendizaje y en la relación social de las personas. 

Según estas descripciones complementarias, Boudeguer, Prett y Squella [4] infieren que las personas con discapacidad visual representan un porcentaje poblacional significativo cuya caracterización es limitada, aun cuando la sociedad implementa estrategias de accesibilidad para personas con discapacidad que fomenten su participación, inclusión social y calidad de vida sin importar su condición; estos implementos enfocados hacia las personas con discapacidad física, aunque desconocen, al menos en nuestro país, a numerosas personas en situación de discapacidad visual. 

La discapacidad es un factor contextual que impacta el desarrollo personal y la participación dentro del entorno, abarcando no solo las deficiencias de la persona que la padece, sino el contexto en que se desenvuelve y participa, restringiendo o facilitando su interacción con el entorno y sus actividades cotidianas [5]. No obstante, es fundamental el abordaje de las realidades individuales para formular estrategias preventivas adecuadas, como corresponde a casos de ambliopía asociada a patologías oftalmológicas, cuyo período crítico de tratamiento demandan una detección y manejo precoz [6]. 

Ambliopía

La ambliopía u “ojo vago” se define como un compromiso visual sin una patología orgánica aparente, o según Domínguez [1] como una reducción unilateral o bilateral de la agudeza visual causada por estimulación visual inadecuada del cerebro durante el periodo crítico de desarrollo visual, o periodo de plasticidad cerebral, toda vez que el nacimiento bajo condiciones de normalidad de la vía visual, asocia un potencial de desarrollo pleno de la visión bilateral [7]; según Pediatric Eye Disease Investigator Group [7], dicho desarrollo normal se alcanza siempre que cada ojo sea estimulado adecuadamente durante la infancia. Aunque se creía que el límite máximo de edad para revertir la ambliopía se extendía hasta los nueve años, se han logrado recuperaciones de agudeza visual en casos de ambliopía diagnosticada hasta los 17 años de edad.  

La ambliopía y el estrabismo son condiciones clínicas frecuentemente conducentes a restricciones educativas y laborales que, adicionalmente, predisponen al riesgo de ceguera cuando se configura una pérdida de visión en un ojo sano, lo que para Domínguez [1] requiere una detección de eventuales problemas oculares en el recién nacido y el lactante como microftalmia, catarata, glaucoma, aniridia y retinoblastoma, entre otros, en aras de evitar secuelas visuales y funcionales.  

En relación con la detección de condiciones altamente discapacitantes como la baja visión, Lighthouse National Center for Vision and Aging [8] afirma que dentro de su definición se adopta la reducción del rendimiento visual, de aprendizaje y hasta laboral, con arreglo a los estándares habituales del paciente o aquellos asociados con el puesto de trabajo, sistema educativo o leyes federales o estatales, ya que dicho rendimiento no puede juzgarse exclusivamente mediante criterios visuales. Algunas áreas de disfuncionalidad pueden relacionarse con la deficiencia visual, mientras que otras son causadas por la reacción del sujeto respecto a la deficiencia visual, estableciendo que el nivel de rendimiento pueda relacionarse con la edad, y que la baja visión corresponda a un estado funcional, más que a una notación matemática. 

Las consecuencias de la discapacidad visual son distintas según su momento de aparición, debido a las necesidades particulares de cada sujeto, lo que se corrobora con la relación entre la edad y la capacidad de realizar nuevos aprendizajes y habilidades [9]. 

Teóricamente, el desarrollo visual inicia junto con el nacimiento y se completa hacia los seis u ocho años de vida en el nivel de pensamiento visual, extendiéndose hasta los doce años en su nivel abstracto, exponiendo durante este período dicho desarrollo a eventualidades clínicas que lo pueden afectar; en tal sentido deben diferenciarse la deficiencia y discapacidad visual, pues no siempre se correlacionan ni son determinantes entre sí. 

La deficiencia se define como un defecto en la estructuración o funcionamiento de un órgano o sistema corporal, que, diagnosticado por un médico, influye o no en el aprendizaje o la capacidad funcional, haciendo que el individuo ostente una discapacidad, cuando el defecto interfiere o limita sus funciones y actividades en las  áreas de salud, actitud social, movilidad, desarrollo cognitivo y lenguaje, según lo afirma Cristóbal Navas [10]: 

“La característica principal de la deficiencia visual es la carencia o afectación de la vista para la adquisición de información. Los términos de déficit visual, baja visión, visión residual, y otros, giran en torno a una reducción de la agudeza visual, debido a un proceso que afectó a la zona ocular o cerebral. De este modo, el niño(a) con déficit visual, es entendido como aquel que padece la existencia de una dificultad permanente en los ojos o en las vías de conducción del impulso visual.” 

Esta condición conlleva a una reducción evidente en la capacidad visual de los niños(as), que hace frecuentes dichas dificultades y representa un obstáculo para su desarrollo, haciendo necesaria la atención de sus necesidades especiales, que si bien responden a un número reducido de infantes ciegos, amplía significativamente la estadística de casos infantiles de baja visión que requieren educación con apoyos especializados, toda vez que la inclusión prioriza las oportunidades para mejorar las condiciones de vida y el aprendizaje [10].  

Aunque en el tamizaje visual los usuarios de lentes mayoritariamente experimentan afectaciones de la agudeza visual, estos no son considerados como pacientes con baja visión porque su visión mejora con el uso de tales dispositivos, por lo tanto, la detección temprana de los problemas visuales, y la acción oportuna para estimular la visión y otros sentidos, constituyen la base de construcción del conocimiento, que priorizan el manejo terapéutico y la rehabilitación de las personas con baja visión [11], aun cuando en otros escenarios, la actividad laboral conlleva al desarrollo de problemas visuales, según lo afirma RRHH Digital [12]: 

“El 17% de los trabajadores afirma que ha tenido que faltar al trabajo por problemas con la vista. Esto es lo que se desprende del Estudio de problemas visuales y salud laboral, con el que se busca conocer en qué medida influyen los problemas visuales en la actividad laboral de las personas, analizando qué problemas afectan en su trabajo (generando bajas y/o absentismo laboral).” 

Estos datos reflejan el porcentaje de la población que se ha ausentado de su puesto de trabajo por problemas visuales, destacando que las personas que trabajan por cuenta ajena reportan una mayor incidencia (22%) frente a quienes trabajan como autónomos (16%) [12]. 

Otro dato destacable del estudio, revela un absentismo laboral significativamente superior entre quienes padecen o han tenido patologías, especialmente de tipo retinal o macular (43%), astigmatismo (27%). o miopía (26%), destacando que quienes trabajan al aire libre tienen más predisposición al absentismo laboral relacionado con la visión [12]; al respecto, Monte, Caballero y Cassia [13] asienten lo siguiente respecto al grado de afectación visual asociado con fatiga ocular: 

“(…) el aumento e incorporación de uso de dispositivos electrónicos en el medio laboral, obliga a permanecer largas jornadas delante de ordenadores favoreciendo la aparición de problemas visuales, como el SFO (Síndrome de Fatiga Ocular). Pese a que varios colectivos han sido estudiados y que varios factores han sido relacionados con la aparición de este síndrome.” 

Desde otra perspectiva, Sánchez indica que una buena visión requiere pautas sostenidas de higiene visual como sigue a continuación [14]: 

“Una buena visión es fundamental para una correcta realización de las actividades de la vida diaria. Por eso es muy importante mantener una correcta higiene visual. La visión es un sentido de relación por el que percibimos nuestro entorno y respondemos ante el mismo. Mantener una buena agudeza visual es sinónimo de calidad de vida.” 

Las actividades cotidianas dependen mayoritariamente del sistema visual, y hacen del sentido de la visión uno de los más relevantes, toda vez que la mayor parte de las actividades humanas dependen de la información captada por la retina y procesada por la corteza visual [15]; en consecuencia, el desarrollo del sistema visual depende de las sinapsis neuronales generadas en distintas etapas del desarrollo, ya que el cuerpo humano forma células capaces de dirigirse a los diferentes lugares de la corteza cerebral, que a su vez se conectan con zonas específicas encargadas de diversas funciones [16]. 

Existe un periodo crítico -plasticidad cerebral- en el que la alteración de la formación sináptica afecta la maduración visual, como sucede en pacientes con baja visión con ametropías elevadas o estrabismo, en quienes la estimulación visual inapropiada genera fallas en del procesamiento informativo por parte del cerebro, que conllevan a una percepción visual inapropiada con secuelas permanentes [17]. 

La comprensión satisfactoria de la información visual requiere procesos atencionales para priorizar la información más relevante, así como organización perceptual para estructurar los apartes de información visual en entidades correspondientes a objetos significativos [18]. Muchos factores perceptuales se relacionan con un modelo de sistema visual comprendido por los subsistemas preatencional y atencional [19]. 

El primero analiza aspectos visuales simples del entorno, y al parecer tiene una capacidad ilimitada y eficiente de procesamiento de información sin importar el número de objetos o figuras comprendidas en el campo visual [20]; el subsistema atencional usa estos aspectos simples como estímulos para desarrollar tareas más complejas, como reconocer objetos y desarrollar la discriminación visual final [20], diferenciándose del preatencional en cuanto a su capacidad limitada, que tan solo es capaz de procesar una fracción de la información recibida del campo visual o estímulo en particular [21]. 

METODOLOGÍA

Para detectar tempranamente los problemas visuales influyentes en el aprendizaje académico, ámbito laboral o cotidianidad de los pacientes, se empleó la metodología descriptiva mediante la cual se establecieron las características de la población de estudio a partir de datos cuali y cuantitativos, mediante los cuales se caracterizó su comportamiento y se analizaron los problemas visuales, de los que mediante análisis estadístico se explicó su comportamiento.  

De igual forma se adelantó una revisión sistemática de recursos bibliográficos, para entender desde las fuentes teóricas, las tendencias y paradigmas de conocimiento, acorde a las posturas y orientaciones de los autores respecto al fenómeno estudiado. 

El instrumento administrado en la investigación fue una encuesta virtual, aplicada en 561 personas (356 mujeres, 203 hombres y 2 LGBT) con edades entre 10 y 40 años, que constituyó una muestra representativa del estudio extrapolable a personas de 10 a 25 años, en quienes se analizaron los problemas visuales más frecuentes mediante tablas y gráficos estadísticos de distribución porcentual de frecuencias para facilitar su análisis. 

RESULTADOS

Los sujetos con edades entre 10 y 25 años que representaron el 45% la población encuestada, permitió determinar los síntomas más significativos asociados con sus problemas visuales durante actividades cotidiana, con lo cual se perfilaron distribuciones de frecuencias posteriormente analizadas como causantes aislados de síntomas o como parte integral de sus problemas visuales o desarrollo de los mismos en fase subclínica; en tal sentido a las preguntas formuladas se aplicaron tablas de distribuciones de frecuencias y sus respectivas proporciones porcentuales según se indica en los ítemes evaluados a continuación:

Tabla 1. Item 1. ¿Tiene dolor de cabeza al final del día?

La distribución de frecuencias para el dolor de cabeza al finalizar el día, reveló que el 20% de los pacientes reportaron la sintomatología, 42% manifestó no tenerla, mientras que el 38% indicó que presentaba dicha sintomatología de forma ocasional (a veces), lo que confirma que el dolor de cabeza asociado o no a problemas visuales, representa una dolencia común reportada casi por todos los pacientes durante algún momento de su vida. Los dolores de cabeza asociados con problemas visuales, generalmente aparecen después de largas sesiones de lectura u exposición sostenida a pantallas de ordenador o dispositivos electrónicos; cabe destacar que generalmente son transitorios y no representan señales de enfermedad grave a menos que se acompañen de evidencia clínica comprometedora; aunque no existe un método preventivo totalmente efectivo para el dolor de cabeza, su manifestación en variantes como migraña o jaqueca pueden reducirse con el examen preventivo de optometría y la consulta médica general o especializada.

Tabla 2. ¿Inclina la cabeza cuando lee y escribe o/y necesita seguir las líneas con el dedo?

Por otra parte, el 52% de la muestra indicó que no requiere inclinar la cabeza mientras lee o escribe, ni seguir la línea de lectura con el dedo, contra un 30 % que indicó hacerlo a veces, y un 18% que asegura requerir dichas maniobras en sus actividades lectoescritoras, siendo estos últimos dos grupos en quienes se presume la existencia de alguna deficiencia visual que requiere evaluación clínica, toda vez que la afectación de su rendimiento visual significativamente alejada de los valores normalizados en la población, suponen dificultades en el entorno escolar y laboral.
Al respecto debe considerarse que para el sentido de la visión, requiere un buen procesamiento de la información visual para comprender, interpretar e integrar todos los estímulos visuales percibidos, para integrarlos con la información proveída por el resto de los sentidos, y generar respuestas e interacciones acertadas con el medio circundante, en entornos que trascienden lo académico, lúdico, laboral, y se extienden hasta la misma interacción social.

Tabla 3. ¿Confunde/Invierte las letras o las palabras al leer?

En lo que respecta a la confusión o inversión de letras o palabras, el 56% de la población evaluada indicó que no incurre en estos errores funcionales, el 28% reporta que a veces lo hace, y el 16% afirma que confunde letras o palabras mientras lee, siendo este último grupo el más asociado con presuntos problemas visuales que requieren tratamiento. Contrario a esto quienes no padecen esta confusión durante actividades atencionales como la lectura, tienen mejores perspectivas funcionales de su visión en cuanto corresponde al entendimiento y recordación de la información percibida mediante su sentido visual; tiende a tener problemas visuales, ya que igual ha existido, o ha tenido esta descoordinación al leer.
Cabe resaltar que el 28% de los pacientes que indicaron presentar este problema a veces de hecho representan un porcentaje significativo y potencialmente tratable, que sumado al 16% de encuestados que confirman tener el problema o sintomatología, totalizan casi la mitad de pacientes de la muestra (45%), lo que sin duda representa un importante porcentaje poblacional -si esta se extrapola a la población general- que requiere algún tipo de diagnóstico o tratamiento.

Tabla 4. ¿Necesita mucho tiempo para finalizar una tarea visual?

Entre los sujetos participantes del estudio con rango de edad de 11 a 20 años, el 21% de la muestra manifiesta requerir mucho tiempo para finalizar una tarea; el 39% indica que no necesita mucho tiempo; mientras que el 40% afirma que a veces necesita mucho tiempo para lograrlo.
Esta distribución de frecuencias cobra importancia en lo correspondiente al desarrollo cognitivo y social de un sujeto con eventuales alteraciones visuales, en tanto que puede presentar mejores probabilidades de rehabilitación visual respecto a uno que padece ceguera completa, en razón a que, la estimulación sensorial durante el proceso de escolarización es determinante para su evolución.
En tal sentido resulta imperativo prevenir las causas de alteración visual desde temprana edad, ya que con el tiempo afectarán en el aprendizaje y desarrollo cognitivo, e impedirán que el sujeto se desenvuelva en el ámbito social y educativo, como ocurriría presuntamente con el 21% de los estudiantes que manifestaron tardar con la realización de sus tareas, en lo que puede relacionarse con la pregunta anterior, en tanto que la buena función visual presupone un desarrollo adecuado de la coordinación visual basado en la estimulación adecuada de la corteza visual y nos núcleos nerviosos involucrados en la binocularidad.

DISCUSIÓN

Los hallazgos confirman que el diagnóstico temprano de los problemas y patologías visuales es fundamental para lograr su intervención oportuna y garantizar un óptimo desarrollo visual, especialmente en la población infantil que resulta potencialmente más vulnerable.  

Villaseca [6] afirma al respecto, que la detección temprana de dichas alteraciones, permite implementar estrategias preventivas, como en casos evidentes demostrados cuando los(las) niños(as) leen y escriben siguiendo las líneas con su dedo sugiriendo una alteración visual, como se demuestra con el 18% de la población encuestada que se ajusta a esta condición; en muchos de estos casos no pueden inferirse condiciones de falta de inteligencia o discapacidad cognitiva, pues más bien obedecen a sujetos que ostentan un coeficiente intelectual normal o superior, pero les resulta complejo organizan la información sensorial percibida especialmente por su sentido de la visión. 

Este fenómeno influye significativamente en el aprendizaje, sobre todo en niños, pues conlleva  síntomas y molestias hasta su adolescencia y adultez, afectando sus capacidades de construcción de capacidades, habilidades e individualización; como explica Domínguez [1], el manejo de la ambliopía también requiere una detección temprana, toda vez que la reducción visual unilateral o bilateral por estimulación inapropiada del cerebro durante el periodo de plasticidad, afecta irreversiblemente esta función si no es tratada oportunamente, pudiendo generar otras anomalías secundarias como estrabismo, con las restricciones educativas y laborales y sociales, que además de aumentar el riesgo de ceguera prevenible, afecta el aprendizaje, rendimiento, autoestima y relacionamiento social del sujeto. 

El mismo autor hace énfasis en la detección temprana, pues a partir de esta se efectuará el tratamiento oportuno, educación o rehabilitación requeridas, por lo que el mantenimiento de una agudeza visual dentro del rango de normalidad representa un sinónimo de calidad de vida, toda vez que la visión funcional, se emplea cotidianamente en tareas tan habituales como reconocer rostros, ver señales de tráfico, bajar o subir escalones en edificios o autobuses, en lo que median otras variables como los grados de iluminación, tal como confirman Castañeda, Cordero y Rodríguez [3], quienes aseguran que la visión es la habilidad sensorial más relacionada con la comunicación y la relación social. 

Al respecto, los resultados asociados con síntomas presuntamente constitutivos de problemas visuales, revelan que el 20% de la población encuestada -especialmente adultos- experimenta dolores de cabeza al finalizar el día después de largas sesiones de lectura o varias horas de exposición a la pantalla del ordenador, que en algunos casos configuran cuadros migrañosos presuntamente asociables con problemas visuales no diagnosticados, subclínicos, o no tratados, que según Poder [15], corresponden en buena parte a actividades humanas dependientes de la información visual, que una vez seleccionada y procesada por la corteza visual, configura numerosas actividades cotidianas que en buen porcentaje dependen del sistema visual y la forma en que esta lo utiliza. 

CONCLUSIONES

La detección temprana de defectos visuales y patologías oculares, favorece las condiciones de estimulación y desarrollo visual óptimo al individuo en actividades tanto cotidianas, como socio laborales.
Con base al porcentaje estadístico del 45% de personas entre 10 y 25 años con sintomatología visual (diplopia, visión borrosa, cansancio, acercamiento a la lectoescritura e inclinación céfalo compensatoria), puede inferirse que dicha sintomatología sugiere un problema visual en progreso.
En el ámbito laboral, el 20% de la población estudiada refiere dolores de cabeza asociados con cansancio visual, dadas sus extensas jornadas laborales frente a dispositivos electrónicos, además de otros síntomas visuales frecuentes que destacan diplopia, visión borrosa, y seguimiento de lectura con los dedos, como indicadores de eventuales defectos visuales.
Es importante atender la semiología y sintomatología visual, en tanto que la detección temprana de alteraciones previene complicaciones o síntomas óculo visuales en la adultez, por desgaste o envejecimiento de las estructuras oculares y neurológicas comprometidas, lo que demanda revisiones optométricas y oftalmológicas preventivas aun en casos asintomáticos.

REFERENCIAS

1. Domínguez JJD. Detección de trastornos visuales; 2005:189-200.
2. Betancour AC. Detección temprana y solución de afecciones oftalmológicas en niños de uno a cinco. Revista Electrónica Dr. Zoilo E. Marinello Vidaurreta. 2015; 40(4):6.
3. Espinosa CD, Suardíaz JGC, Jorge NC, Rodríguez SR. Estudio de la eficacia del test TNO en la detección precoz de la ambliopía en atención primaria. Enfermería Global. 2018; 17(49).
4. Boudeguer, Prett, Squella. Manual de Accesibilidad Universal; 2010.Organización Mundial de la Salud. Ceguera y discapacidad visual; 2016.
5. Villaseca E. Prevención y tratamiento de los problemas visuales en el niño. Revista Clínica Las Condes. 2010; 21(6):972-77.
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20. Verghese P, Pelli D. The information capacity of visual attention. Vision.Researc; 1992:983-95.

                1 Optómetra, Universidad Técnica de Manabi, Portoviejo – Ecuador.
                ² Optómetra, Universidad Santo Tomás seccional Bucaramanga, Colombia. Diplomado en contactología Universidad de la Salle, Colombia. Maestrante en Maestría con trayectoria en investigación con mención en contactología y terapia visual, UTM – Portoviejo, Ecuador. Director científico Visionary Innova Óptica, Manta.

11 comentarios en “Detección temprana de problemas visuales influyentes en el aprendizaje académico, ámbito laboral o actividad diaria”

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